Nuestros frutos secos con cáscara – avellanas, nueces y la mezcla de ambos – proceden de Polonia. Tras la cosecha se secan con cuidado y se envasan sin más procesamiento. La cáscara protege el fruto y conserva todo su aroma hasta que lo cascas.
Como snack, para repostería, en el muesli y las ensaladas o como reserva para toda la temporada: elige entre envases prácticos y grandes formatos. Los frutos secos enteros con cáscara también son populares entre quienes alimentan a ardillas y pájaros en el jardín.